18.6.06

Día 2 y 3: La noche y el día...


Decálogo de lo que el turista no debe hacer en NY: 1 - No hablarás con extraños 2 - No incursionarás en barrios alejados del midtown 3 - No tomarás subtes que lleven la palabra "Express" 4 - No viajarás en subte de noche 5 - No viajarás en subte de noche a barrios alejados del midtown 6 - No andarás por la calle de noche en barrios alejados al midtown y así....

Pues parece que he desmitificado algunas de estas "leyendas urbanas para turistas". Luego de una visita a Blue Note (un bar de jazz muy conocido ... lo hicieron popular ADA y HC, claro... Hebe me olvidé el osito!!! shit...) donde me tomé un par de gin tonics, continué por el Village, zona tipo Recoleta porteño, con mucha movida nocturna. Ingerí un slebab kebab (o similar) en un localcito de comida griega como para tomar coraje. El paseo por esos bares duró hasta las 4 am aproximadamente... y si, volví en subte a Harlem... a esa hora de la noche... El tren este no era expreso porque era muy tarde y paraba en todas las estaciones (son unas 150 cuadras desde ese lugar hasta Harlem), con lo cual era un tren lechero... y a esa hora...caí dormido. De repente, siento un golpecito "hey, man, do you have some change?" ("tené una moneda, vieja"). Negro, barbudo, peticito, increiblemente educado. Me despertó como si fuera mi vieja para ir al colegio... Le dije "Sorry" (acá hubiera sonado muy concheto pero parece que allá es la onda) y me dijo "ok, enjoy" y se fue a otro vagón. Si no fuera por él me despertaba en el Bronx!!! Jajaja. Unos vagabundos muy educados y suavecitos andan por acá, según parece. En fin, cosas ridículas no...?

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Y tenía que solucionar el tema cámara urgente. B&H, una conocida tienda de fotografía y electrónica promocionaba la cámara que quería y tenía que ir a conseguirla. Ayer estaba cerrado... que hereje soy: era Shabat!!! Obvio que tenían que cerrar. Pero hoy domingo, todo bien con el lucro. La verdad que la cámara - que está bárbara por cierto - pasó a un segundo plano por completo porque me quedé pelotudo del funcionamiento de ese lugar. (No es una campaña sionista, ni anti-semita, ya verán!).
Desde que entré por la puerta y salí con la cámara en mis manos pasaron 5 minutos. En esos 5 minutos, pasaron los siguientes eventos:
a) me quedé anonadado de la cantidad de gente que había (fácil, 500 personas, en un local del tamaño de un supermercado chino mediano).
b) el sistema de atención preveía que vos tuvieras un catálogo (200 páginas) con todos los productos que tenían a disposición con los precios, tenías cada 3 metros a un tipo vestido de guardapolvo verde como "agente de información" (y sabían porque les pregunté 2 cosas totalmente distintas y a las dos respondieron perfectamente) y 3 tipos de mostradores (lean esto que es genial)

a) Mostrador de “información” : para los que van solo a mirar, observar, explorar, preguntar;
b) Mostrador de comprador indeciso: asesoramiento específico para poder determinar si hacer la compra o no en conjunto con el vendedor;
c) Mostrador express: sabe lo que quiere, lo quiere comprar y solo necesita agarrarlo e irse de ahí.

Juro que había 500 personas cuando entré y la misma cantidad cuando me fui… pero creo que eran 500 distintas. “La velocidad de rotación de las mercancías determina la tasa de ganancia” diría Carlitos Marx. Esto era marxismo aplicado!!!! Habría un empleado cada dos compradores o algo así, una cosa impresionante. Y según parece, no les alcanzaron los empleados judíos ortodoxos, así que tuvieron que tomar a negros, latinos y hasta protestantes… el capital… todo lo puede, no?

Salí impresionado de ahí, realmente. Primero con la fascinación lógica de la eficiencia de la organización y la efectividad con la que llevaban adelante ese negocio. Pero… la cuestión tiene su costo, hay vacíos culturales importantes en esta gente que los hace parecer cuadraditos, limitados. La sensación es que fuera de esa “carrera de actualización tecnológica” que esta gente persigue… hay poca cosa. Gente hablando sola en el subte, gente hablando sola en la calle, gente hablando sola en los negocios…gente hablando sola…gente sola. La verdad, en NY, parece que aunque suene ridículo: estás solo.

Pero…el día estaba increíble, sol pleno y 30 grados, así que luego de pelotudear minimamente con la cámara y entender que todo se resume a apretar sostenidamente un botón, a subirse a la Circle Line: paseo en bote de 3 horas alrededor de todo Manhattan. Increíble el paseo, realmente, porque te permite entender NY como una ciudad ecléctica, con su distrito financiero, su Midtown comercial, sus barrios ricos del este, sus “puerto madero” que están surgiendo en otras islas o en el continente, sus parques ocultos tras Harlem. En el bote charlando con un par de ingleses me contaban que Argentina jugó bárbaro (sí, ingleses alabando el fulbo aryentain) como para confirmar – por enésima vez – que me perdí el partido del año. Gajes del oficio.

El menú de hoy incluirá seguramente un paseo por el Upper West, Columbus Circle (barrio lindito) y quien sabe adonde termine…

Vermouth con papas fritas y good show…